Busco la manera de parecerte original,
y no puedo,
es que lo soy.
Hurgo en la tierra de nuestro rosal
y busco que cada rosa tenga una textura y un aroma diferente,
casi lo logro, casi lo logro.
Pero trato de escribirte el mejor de mis poemas,
ese que me pediste en este día especial, y,
mis manos tiemblan al escribir el dictamen
de la masa blanda ensortijada y gris,
se que no voy a lograrlo.
Solo los sabios escriben cosas sabias en el momento preciso
y mi único indicio de sabiduría ha sido mirarte, hablarte, desearte y amarte,
convertirte en la razón para querer ser original,
para sembrar la mejor rosa,
para pretender escribir el mejor de mis poemas,
para abandonar el terruño que treinta y cinco años atrás,
abrió un pedazo cálido para que tus ojos
vieran la luz por primera vez.
No me arrepiento de haberte seguido,
ignorando las palabras de Doña Prudencia y escuchando solo
lo que Doña Pasión me decía.
Hoy, cuando casi somos dos en uno,
cuando por mi cuerpo fluye tu sangre
y en mi vientre late una nueva vida:
!Bendigo el pedazo que te dio vida
y las vidas que te hicieron especial!
Especialmente adorable como para que una mortal
pretenda ser original,
quiera plantar la mejor de las rosas
y sin ser sabia,
se inspire en tu amor
para escribir el mejor de los poemas.
Puerto Cabezas, 17 de Octubre de 1997
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